Imagina que vas llegando a casa
después de un mal día, llegaste tarde al trabajo o a la escuela, discutiste con
alguien importante para ti, terminaste con tu pareja, te pusieron el cuerno,
reprobaste algún examen, tu ex ya tiene nueva pareja, perdiste dinero, tu socio
te estafo etc. etc., solo imagina cómo sería el peor día de tu vida, que
pensarías si te digo que yo tengo la palabra que te ayudará a sanar ese dolor,
enojo, rabia, frustración y cualquier tipo de mal que puedas imaginar, y no, no
es una broma es algo real que yo llevo poniendo en práctica ya durante algunos
meses y me ha funcionado muchísimo, te cuento la manera en cómo yo lo lleve a
la práctica.
Últimamente me encontraba en lo
que yo llamo modo destrucción, peleaba todo el tiempo con mi familia, con mi
pareja, acababa de tomar la decisión de renunciar a mi trabajo para dedicarme a
emprender y a la música y todo ello me trajo un nivel de estrés impresionante,
llegue al punto que todo me irritaba y me la pasaba maldiciendo cada situación
que ocurría en mi vida, hasta que un día y no por casualidad mi abuelita me
dijo “hija porque en lugar de enojarte, maldecir y hacer berrinche mejor
agradeces por todo lo que te ocurre” y aunque al principio me reí incrédula, no
me pareció tan mala idea…
Entonces comencé a decir GRACIAS
por todo absolutamente todo lo que ocurría a mi alrededor, di las gracias por
el perro que entro a mi jardín y tiro la basura, gracias porque yo la recogería,
por mi coche descompuesto, por pagar la compostura del coche, por la pelea con
mi hermano, por no haber sido invitada al bautizo de mi sobrina, etc. etc., al
principio me parecía tonto, incómodo y hasta me sentía incongruente con dar las
gracias por algo con lo que no estaba de acuerdo, y poco a poco todo comenzó a
ser un hábito y hasta me reía al dar las gracias, pero cuando realmente me di
cuenta que comenzaba a fluir fue un día regresando de una presentación, me di
cuenta que ya no solo agradecía por lo malo (o lo que yo consideraba malo) sino
por lo bueno, me sorprendí dando las gracias por el aire, por la luna, por las
estrellas, por el amor, por mi familia y por esa noche haberle regalado un montón
de alegría al público con mi música, porque mi mamá me había acompañado a mi
presentación, y vivencié plenitud como hacia mucho tiempo no lo sentía.
Entonces me di cuenta que era
gracias a esta mágica palabra, que me sentía de esa manera, el hecho de soltar
todo al agradecer me permitió disfrutar de las pequeñas cosas que la vida me
estaba dando en ese momento.
Te invito a que lo lleves a la
práctica, no te preguntes porque dar las gracias, sólo dalas, incluso en el
peor momento y sorpréndete con los resultados, así como yo lo hice, ¡¡con
todo!!
No olvides comentar tu
experiencia y resultados.



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